Me gusta el cine, pero no Hollywood ni su industria. 

Bofetadas se dan a diario, pero no de la mano de Will Smith ni en el epicentro de un evento que perdió su esplendor de antaño, y por donde desfila cada año un buen número de personajes carnavalescos.

Suceso tan irrelevante y superficial como el propio certamen, que ha abierto un debate en España sobre si el hombre debe defender a la mujer o es un acto machista. Julia Otero dice que ella se defiende sola y, que en su entorno, todos dominan las emociones primarias y los sentimientos. Freud, Carl Jung o Goldman, afirmaron que reprimir emociones no es sano para la mente, ni propio del ser humano. Jose Manuel de Prada dio en la diana con una pregunta a la periodista a forma de respuesta, a la que Otero contestó con dosis de arrogancia y buen manejo de su verborrea.

Me pregunto qué hubiera ocurrido si el presentador abofeteado hubiera sido blanco, o al contrario, en un país de inventos y proclamación de utopías que no cristalizan. Lo cierto es que el suceso a realzado una ceremonia en declive. Un evento que utiliza al cine para esconder las vejaciones y el encarnizado mundo que se esconde tras la estatuilla, que al igual que ocurre con otros premios como Planeta, los ganadores son elegidos con anterioridad al festejo.

La bofetada en sí es un acto innato en el temperamento humano. Cada uno reacciona a su manera ante determinadas circunstancias. Lo nauseabundo es que cierto sector de la prensa nos indiquen pautas de comportamiento, peor aún, y como ocurre en España, usar el incidente para hacer apología de machismo.

!Que obsoleta queda la bofetada de Humphrey Bogart a Rita Hayworth en Gilda! La sociedad de entonces no palideció ni tachó el acto como supremacía del sexo fuerte. Se entendió como un impulso congénito al ser humano que podía ocurrir en cualquier situación, momento o entorno social, sin distinción de edad o género. Pero la ñoñería que padece la sociedad actual, ha transformado el sentido común en propio, dirigiendo al pensamiento en una dirección única y establecida. Suerte que el instinto humano siempre dará una bofetada al razonamiento propagandístico. Iluso.

@DomingoTerroba.