Domingo Terroba

Descubre al autor más íntimo y personal

«Cada día me siento delante del ordenador en busca de ideas nuevas con las que trabajar para la creación de los personajes de mis nuevas novelas.»

Domingo Terroba. Escritor. Oculto en la Memoria

Soy perfeccionista rozando la obsesión. Incluso hay momentos que detesto escribir por las interminables horas, días y meses que me paso corrigiendo y, aún así, nunca acabo satisfecho. Lo mismo me ocurre con el orden. No mido las camisas ni los suéteres con una cinta métrica, como hace Margaret McGregor, el personaje central de mi novela ‘Oculto en la Memoria’, pero sí que coloco la ropa escrupulosamente en orden de color y tamaño. Las camisas deben colgar cuidadosamente, abotonadas y mirando todas hacia una sola dirección. Una silla descolocada a una mesa, o una cama sin hacer, me pone nervioso. Por el contrario, soy muy desordenado para el trabajo. Escribo solo cuando me siento inspirado, ( bueno, me di cuenta de que un par de horas inspiradas equivalen a tres días de escritura forzada y, el resultado final, no es el mismo). Tampoco soy nada metódico ni sigo un horario. En este sentido reconozco que soy un poco desastre.  Pero sigo en el intento de mejorar…

Empecé a escribir muy joven, pero no con el deseo de llegar a ser escritor. Más bien tenía la necesidad de desahogar en el papel lo que no me atrevía a contar a nadie.  Pasado el tiempo, aquellas notas me ayudaron a ir descubriendo los motivos que me convirtieron en un niño miedoso y solitario. Mi llegada al thriller no ha sido una idea premeditada. Era algo que me pisaba los talones desde muy niño, aunque yo no me diera cuenta. Y, ese universo que se iba gestando en mi inconsciente alimentado por vivencias traumáticas, me ha ofrecido hoy la llave para acceder a un género literario del que yo solo tenía referencias a través de la gran pantalla. Gracias a una parte muy «sensible» de mi pasado, he podido construir un presente del que me siento muy satisfecho.

Domingo Terroba con Heidi junto a la chimenea.
Domingo Terroba. Revista HOLA. Montreal. Escritor.

Mis pasiones son el cine, la música y la pintura; aparte de escribir. Empecé a tocar la guitarra cuando apenas tenía seis años, aunque mi deseo era el piano. Inquietudes artísticas que jamás he abandonado. En los años que viví en Montreal, tuve la enorme suerte de grabar un álbum compuesto letra y música por mí; ‘Love enough’ (la foto adjunta la publicó HOLA, junto a otras, en un amplio reportaje). Una etapa que recuerdo con mucho cariño. En Montreal escribí también ‘Recuerdos de otra vida’. Una novela de ficción pero con mucho de mí. Confieso que soy más cinéfilo que lector y, que el cine, es una de mis fuentes prioritarias de inspiración.

Vivir en culturas muy diferentes a la mía me ha enriquecido, sin lugar a dudas. Adaptarme a nuevas costumbres, aprender un nuevo idioma, esforzarme por entender y ver las cosas desde una perspectiva completamente distinta a la mía, no ha sido fácil, pero ha merecido la pena. Viajar y conocer mundo es una cosa, integrarte en un hábitat foráneo, es otra.  No se puede llegar a conocer con precisión a los nativos de un país sin llegar a ser uno más de ellos. Y, sentirte parte de muchas partes del mundo, te hace ver que las raíces no son más que un puñado de emociones pegadas a un álbum recuerdos.