Domingo Terroba

Descubre al autor más íntimo y personal

«Cada día me siento delante del ordenador en busca de ideas nuevas con las que trabajar para la creación de los personajes de mis nuevas novelas.»

Domingo Terroba. Trauma, novela, compra en Amazon.

Soy perfeccionista rozando la obsesión; manía que se extiende al orden y a los libros. Corrijo hasta caer agotado. Nunca veo el momento de decir ¡basta! No mido las camisas ni los suéteres con una cinta métrica, como hace Margaret McGregor, personaje central de mi novela Oculto en la Memoria, pero coloco la ropa respetando dirección, color y tamaño. Una silla descolocada o una cama sin hacer me provoca cierto nerviosismo. Por el contrario, soy desordenado para el trabajo. Me muevo por libre. No manejo métodos ni me afano en cumplir horarios establecidos. Eso sí, prefiero trabajar aprovechando un rato de inspiración que forzar la mente cuando no esta preclara.

Empecé a escribir muy joven, aunque no con el deseo de convertirme en escritor, fue la vía que me ayudó a desahogar emociones que no me atrevía a contar a nadie.  Con el tiempo fui descubriendo las razones que me convirtieron en un niño miedoso y solitario. Ahora comprendo que mi llegada al thriller no ha sido casual ni premeditada. Era algo que me pisaba los talones desde la infancia, aunque yo no me diera cuenta. Vivencias que me han ofrecido la llave para acceder a un género literario apasionante. Gracias a muchas de esas experiencias traumáticas he logrado construir un pilar profesional del que me siento muy satisfecho.

Domingo Terroba con Heidi junto a la chimenea.
Domingo Terroba. Revista HOLA. Montreal. Escritor.

A parte de los libros siento debilidad por el cine y la música. Empecé a tocar la guitarra cuando apenas tenía ocho años, aunque mi deseo era el piano. Inquietudes artísticas que jamás he abandonado. Durante los años que viví en Montreal tuve la enorme suerte de grabar mi primer sencillo, un maxi single compuesto por mí. También escribí Recuerdos de otra vida, novela de corte dramático que respira ficción y experiencias personales. Canadá siempre permanecerá en un lugar privilegiado de mi memoria.

Vivir en culturas diferentes me ha enriquecido. Adaptarme a otras costumbres, aprender un nuevo idioma, esforzarme por entender según qué cosas desde una perspectiva distinta a la mía, no ha sido fácil, pero ha merecido la pena, sobre todo a la hora de escribir novelas. Cierto que llega un momento en el que te sientes desarraigado, como si no pertenecieras a un lugar en concreto, sino a todos esos sitios donde has vivido un tiempo.  Al final te das cuenta de que las raíces no son más que un puñado de emociones pegadas a cada recuerdo.

Domingo Terroba Portada web. Compra 'A los ojos de Dios' en Amazon.