Solo el evangelio de Mateo habla de estos reyes que no fueron reyes hasta que León Magno los llamó así, basándose en el salmo 72 de Isaías, allá por el año 450-465.

Magos es el nombre que los griegos le daban a los sacerdotes persas que practicaban la religión del zoroastrismo, culto monoteísta de los más antiguos. Estos magos no practicaban magia alguna, sino que eran hombres muy respetados por su elevado conocimiento de la astrología, prediciendo mediante el movimiento de las estrellas acontecimientos futuros. También eran eruditos en el conocimientos esotérico de la realidad divina.

Cuando Mateo afirma que llegaron unos magos procedente del lejano oriente, no especifica de qué lugar exacto de oriente. Habla de ellos como gente exótica, que guiados por una estrella, llegan a Belén y adoran al niño nacido.  Teniendo en cuenta que el judaísmo prohíbe incluso con la muerte la práctica de la magia u ocultismo en cualquiera de sus variantes, no se entiende que siendo Mateo, el más judío de los cuatro evangelista, aceptara esta animadversión con absoluta naturalidad. De ahí que la ciencia bíblica concluya que Mateo fuera posiblemente un judío helenizado que quería extender el mensaje de Jesús al mundo, como lo prueba en todo su evangelio, haciendo referencia al cumplimento de las profecías del antigua testamento en la persona de Jesús. Introduciendo la figura de los magos afirma y adjudica en Jesús las profecías de Salmos 72 e Isaías 60, que narran la adoración de una figura por reyes extranjeros que le hacían regalos.

Mateo es el único evangelista que habla de los reyes magos, lo que hace muy dudoso su veracidad, puesto que no hay ningún otro texto que haga mención a este bello relato, casi de seguro, legendario.  Tampoco dice que sean reyes, ni que uno fuera negro, ni cita sus nombres. Mucho menos que fueran tres. Todo esto se elaboraría siglos después en el evangelio armenio de la infancia de Jesús, S. V al VI, donde se les adjudica nombres y se dice de ellos que eran indios, persas y árabes.

Esos Magos, termino muy positivo para denominar a los sacerdotes de la religión persa o irania, una religión muy bien vista y con mucho paralelismo al judaísmo del momento, ofrecieron al niño Oro; símbolo de realeza. Incienso; divinidad. Mirra; la pasión de cristo. Tampoco hay buey ni mula, que aparecen por primera vez mucho tiempo después en el seudo mateo: “¿Acaso no conoce el asno el pesebre de su señor?», dando cumplimiento a lo que dice Isaias,1,3 y presentando ya al niño como el futuro salvador del mundo.  Mateo recoge también el anuncio mesiánico de Números donde se narra la historia de Balan, que no siendo israelita fue convocado por un rey enemigo de Israel  para que maldijera a ese pueblo, pero en vez de hacerlo, Balan se inclinó y mostró bendición; pasaje paralelo a los reyes magos; un foráneo que reconoce la grandeza de Israel y la estrella como parte de su historia;  «lo veo pero no por ahora, lo diviso, pero no de cerca, de Jacob avanza una estrella y un cetro surge de Israel.

Mateo, cuyo evangelio está predispuesto y bien configurado para mostrar que Jesús es el Mesías de los gentiles y no gentiles, Mesías universal, monta este bello cuento con la intención de afirmar que en Jesús se cumplen todas las profecías del A.T. Un niño al que vienen a adorar reyes de todo el mundo, como reconocimiento de su grandeza.

En cuanto al fenómeno de la estrella, se ha intentado encontrar una explicación racional y científica con diferentes hipótesis, pero ninguna hasta ahora se da como válida. Es posible que hubiera una conjugación de estrellas esa noche, pero nada portentoso, ya que de ser así, hubiera quedado constancia, al menos, en algunos de los textos de la antigüedad.

Otra tradición dice que los restos de los reyes magos estuvieron en palestina hasta S, III. Y que fue Santa Elena quien los encontró en Jerusalén y los trasladó a Constantinopla, luego a Milán y después a Colonia, Alemania, donde están enterrados. Esta tradición no se sujeta bajo ningún criterio serio arqueológico o histórico, ya que esas reliquias difícilmente pudieron sobrevivir a las guerras de los judíos ni a las numerosas invasiones que tuvieron lugar en la palestina en esos primeros siglos.

Domingo Terroba.

6/1/2022