Complicado asunto. Después de haber pasado por la consulta de distintos y diversos psicólogos, me atrevo a decir que depende en buena medida de la terapia que se elija y del psicólogo que se escoja. Los hay buenos, regulares y malos, como en todas las profesiones, de ahí, que la elección es fundamental. No olvidemos que un psicólogo es una persona como tu y como yo, a la que le puedes caerle bien o mal de entrada o, simplemente, puede equivocarse en la elección de la terapia a ejecutar.

Por otro lado está el tema económico. Son muy caros. Se está pagando mínimo de 65 euros por 60 minutos a 120-160 si es un profesional con un perfil cualificado. Teniendo en cuenta que la terapia es efectiva al menos una vez por semana, el costo es elevadísimo.  Olvidemos la seguridad social, ya que hay un promedio de 12 psicólogos para 150.000 pacientes, lo que hace las espera insufribles.

Cada uno tiene que experimentar y sacar sus propias conclusiones, en mi caso, puedo decir que si tienes una persona cercana, con sentido común y dispuesta a escucharte cuando lo necesites, el efecto es el mismo. Cierto que hay temas que no se pueden tratar según con quien, por pudor o falta de confianza, pero piensa que al final, la labor del psicólogo es hacerte ver tu problema desde una perspectiva distinta, ofreciéndote opciones con miras más amplias, pero no te va a solucionar el problema. Al final, los problemas tienen o no solución; de tenerlas hay que ejecutarlas cuanto antes para que no se enquisten y se convierta en un pensamiento recurrente y, si no la tiene, pues paciencia, a la espera de que las cosas vayan cambiando. Todo cambia, esto es un punto a favor. Nada se hace eterno ni perdura en el tiempo, ya sea para bien o para mal.

Creo que el escollo más grave de las terapias es la extensión en el tiempo (los hay que se alargan eternamente en el pasado sin pararse a pensar el efecto en tu bolsillo) y la frecuencia que requiere las terapias; una opción no válida para todas las economías.

No quiero dejar atrás lo que yo llamo ‘efecto aliciente’ provocado cuando sales de la terapia. Te sientes nuevo, con el peso de tu problema visiblemente reducido, más optimista y con idea de cambiar tu forma de ver y sentir la realidad. Sin embargo, a penas transcurren un par de horas el globo revivificado se desinfla y vuelves a ser el de antes. Las emociones vuelven a el lugar donde estaban y tus pensamientos nuevos son restituidos por los de siempre.

No es mi intención afirmar que las terapias no sirven; sería incongruente. Son eficaces según qué problema y cuadro clínico del paciente. Conozco personas que se han recuperado y otras que ha sufrido el efecto contrario. Como he dicho, depende de numerosos factores, priorizando el emocional y el económico.

Me gustaría que le echaras una ojeada a mi novela Trauma, donde hay mucha información sobre terapias y psiquiatras que, aunque novelada, están sacadas de experiencias reales. Podrás comprender mejor lo que he expuesto aquí brevemente y, te darás cuenta de que, a veces, hay pacientes que con sutilidad y exquisita inteligencia pueden llegar a engañar a sus psiquiatras, e incluso convertirse en entidades diferentes cuando son psicoanalizadas. No olvidemos que estamos en el universo de la mente, donde todo es posible.

@domingoterroba.